FINALIDAD DEL BLOG

Esta web quiere funcionar a modo de depósito de aquellos incidentes y accidentes aéreos en los que se capte una diferencia, una contradicción, entre lo percibido o indagado por nosotros, y vosotros (esperamos vuestras aportaciones), y la verdad oficial, la transmitida por los medios de comunicación, la sentenciada por los tribunales, o la defendida por víctimas o sus familiares, por aerolíneas, fabricante, o incluso por los políticos, ya sean afines al gobierno de turno o a la oposición.

De entre todos los accidentes aéreos falseados, “tuneados”, el más paradigmático, al que no le falta ningún ingrediente, es el ocurrido en Trabzon (Turquía) donde un Yak-42 se estrelló provocando 75 víctimas mortales, 62 de ellas militares españoles.

CAUSA DE UN ACCIDENTE AÉREO

La causa de un accidente aéreo se suele considerar multifactorial, pero reconociendo estadísticamente al “error humano” como causa presente en el 80% de los casos. A pesar de esto, ese factor humano es el menos controlado de los factores etiológicos del modelo SHEL de Edwards pero el más mangoneado, culpando o exculpando a tripulantes a conveniencia.

Y es que las investigaciones de los accidentes ni suelen ser tan exigentes como las que nos muestran en algunas películas como “The flight” o “Sully”, ni están libres de presiones por intereses diversos: mantener el crédito de la aerolínea, del fabricante de la aeronave (Boeing, Airbus, industria aeronáutica rusa…), del gobierno de matrícula del avión, presiones de las aseguradoras, de los sindicatos de pilotos…

PRESIONES Y MÁS PRESIONES

Las presiones continúan en los juzgados. A la pregunta de si había recibido presiones en el caso 11-M, el juez Gómez Bermúdez contestó: «¿Alguien es tan inocente como para pensar que no hay presiones? Yo tuve presiones del mundo mundial». Poco después el mismo juez reconoció en La Sexta Noche que tuvo presiones en el caso Yak-42: “el Yak-42 es un ejemplo de presión”.

EL FACTOR HUMANO

El fallo humano en los accidentes no sólo se relaciona con un trastorno psicológico del tripulante, sino que más frecuentemente está relacionado con el consumo de fármacos y de sustancias psicoactivas, con o sin aquellos trastornos.

No son del conocimiento público general los accidentes motivados por el consumo de sustancias psicoactivas e incluso no se había reconocido, hasta muy recientemente, ni un solo caso de accidente con víctimas mortales en la aviación comercial de transporte de viajeros relacionado con el consumo de bebidas alcohólicas o psicotropos.

Aportaremos varios ejemplos, y esperamos los vuestros, de aquellos accidentes aéreos en cuyos informes finales, se desprecian, esconden o «explican» la presencia de alcohol, fármacos o drogas, en la sangre de los tripulantes.

E-mail: ran.atletico100@hotmail.com

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